
Letras de tango
Música: Mastropiero (Les Luthiers)
Letra: Mastropiero (Les Luthiers)
Cuando llego al bulín
que vos dejaste
esa tarde de
copas y palabras
rememoro el amor que me juraste
y los besos que a la
noche vos me dabas.
En las horas de escabio y amargura
me pregunto
si fue cierto tu cariño,
y aunque busco en el hembraje no hay ninguna
que como vos me quiera como a un niño.
¿Por qué te fuiste, mamá,
con ese gil antipático?
¿Por qué te fuiste mamita,
dejándome en mi
dolor?
¿Por qué te fuiste, mamá,
con ese señor mayor?
¿Por qué te
fuiste, viejita,
qué tiene él que yo no?
Querida vieja, decí por
Dios que me has dado
que tengo el corazón hecho pedazos
de chiquilín te
miraba de afuera, afuera.
Viejita, que noches llenas de hastío
y de
frío. Punto aparte.
En la esquina del herrero la percanta
mano a
mano con la seda y el percal,
mira al músculo que ni una vez descansa
el
romance otario araca vil metal.
Metejón taimado Taita guapo,
cafetines, suburbios, arrabales,
conventillos, Pompeya, esquina y tango,
ilusión de gigolós sentimental...es.
¿Por qué te fuiste, mamá?
Poca ropa me lavabas.
¿Por qué te fuiste mamita?
Raras veces te
pegaba
¿Por qué te fuiste viejita?
¿Por qué ya no está mamá?
Como
madre hay una sola
amurado me largás.
Si no me pasás más guita...
si
no me pasás más guita,
me vuá vivir con papá.
Música: Juan Canaro
Letra: Fernando Ochoa
El botón de la esquina de casa,
cuando salgo a barrera
la vedera,
se me acerca el canalla y me dice:
"¡Pts! ¡Pipistrela! ¡Pts!
¡Pipistrela!"
Tengo un coso ar mercao que me mira,
que es un tano
engrupido'e crioyo;
yo le pongo lo' ojo' p'arriba
y endemientra le
pianto un repoyo.
Me llaman la Pipistrela
y yo me dejo llamar;
es mejor pasar por gila
si una es viva de verdá.
Soy una piba con
clase,
manyen qué linda mujer...
¡La pinta que Dios me ha dado,
la
tengo que hacer valer!
Ya estoy seca de tantos mucamos,
cocineros,
botones y guardas;
yo me paso la vida esperando
y no llega... el
otario...
Yo quisiera tener mucho vento
pa'comprarme o sombrero y
zapato,
añaparme algún coso del centro
pa' dejar esta manga de patos...
Música: Virgilio Carmona
Letra: Emilio Falero
La fiesta está en su apogeo,
la eterna faz se
quebranta...
Las mascaritas sus voces levantan,
el dios Momo canta,
ríe el dios Orfeo...
La fiesta está en su apogeo,
todo son bromas y
chistes...
¡La Colombina tan sólo está triste,
de luto se viste,
no
quiere cantar!
La Colombina está triste y da pena,
¡pobrecita nena,
tan linda y tan buena!
La que antes fue reina de la alegría,
sus
gracias lucía
y siempre reía,
no quiere cantar,
no quiere reír...
¡Tan grande es la pena
que la hace sufrir,
que en vez de cantar,
que en vez de reír,
le pide al Supremo
la deje morir!
Es que
Pierrot la ha engañado;
se fue con su mandolina
siguiendo el paso de
otra Colombina,
de líneas más finas,
de pelo ondulado...
Mas no sabe
que ha dejado
un corazón dolorido;
pero después volverá arrepentido,
y al ver sólo
el nido tendrá que llorar...
Música: José Ricardo / Carlos
Gardel
Letra: Adolfo Herschel
(estilo)
Pobre gallo bataraz,
se te está abriendo el pellejo.
Ya ni pa' dar un consejo,
como dicen, te encontrás,
porque estás
enclenque y viejo,
¡pobre gallo bataraz!
Pero en tus tiempos, cuidao
con hacer bulla en la siesta,
se te paraba la cresta
y había en la
arena un finao.
Y siga nomás la fiesta
porque en tus tiempos, ¡cuidao!
Era de larga tu espuela
como cola de peludo.
Y a'más de ser
entrañudo
eras guapo sin agüeria,
porque hasta el más corajudo
sintió terror por tu espuela.
Si en los días de domingo
había
depositada,
ya estabas de madrugada
sobre el lomo de mi pingo.
Había
que ver tu parada
pocas plumas el domingo.
Y si escaseaba la plata
o andaba medio tristón,
entre brinco y reculón,
me picabas la
alpargata
como diciendo: Patrón,
ya sabe si anda sin plata.
Pobre gallo bataraz,
nunca te echaré al olvido.
Pimenton y maíz
molido,
no te han de faltar jamás.
Porque soy agradecido,
¡pobre
gallo bataraz!
Música: José Betinotti
Letra: José Betinotti
(vals)
¡Pobre mi madre querida,
qué de disgustos le daba!
¡Cuántas veces, escondida,
llorando lo más sentida,
en un rincón la
encontraba!
Que yo mismo al contemplarla,
el llanto no reprimía.
Luego venía a conformarla,
en un beso al abrazarla,
cuando el
perdón le pedía.
¿Por qué con ella tenemos
un corazón tan ingrato?
Qué poco caso le hacemos,
siendo que el ser le debemos
¿Para qué
darle un mal rato?
Si es la madre en este mundo
la única que nos
perdona;
con sentimiento profundo,
sale amor y no abandona.
Música: Roberto Goyheneche
Letra: Enrique Cadícamo
Pebeta de mi barrio, papa, papusa,
que andás paseando
en auto con un bacán,
que te has cortado el pelo como se usa,
y que te
lo has teñido color champán.
Que en lo peringundines de frac y fuelle
bailás luciendo cortes de cotillón
y que a las milongueras, por darles
dique,
al irte con tu "camba", batís "allón".
Hoy tus pocas
primaveras
te hacen soñar en la vida
y en la ronda pervertida
del
nocturno jarandón,
pensá en aristocracias
y derrochás tus abriles...
¡Pobre mina, que entre giles,
te sentís Mimí Pinsón...!
Pensá,
pobre pebeta, papa, papusa,
que tu belleza un día se esfumará,
y que
como todas las flores que se marchitan
tus locas ilusiones se morirán.
El "mishé" que te mima con sus morlacos
el día menos pensado se aburrirá
y entonces como tantas flores de fango,
irás por esas calles a
mendigar...
Triunfás porque sos apenas
embrión de carne cansada
y porque tu carcajada
es dulce modulación.
Cuando implacables, los
años,
te inyecten sus amarguras...
ya verás que tus locuras
fueron
pompas de jabón.
Música: Rodolfo Sciammarella
Letra: Rodolfo Sciammarella
(marcha)
Por cuatro días locos
que vamos a vivir.
Por
cuatro días locos
que vamos a vivir.
Por cuatro días locos
te tenés
que divertir.
Por cuatro días locos
te tenés que divertir.
Es
esta vida la mescolanza
de diversiones y de pesar.
No pierdan nunca las
esperanzas
y aprendan todos este cantar.
Por cuatro días locos
que vamos a vivir.
Por cuatro días locos
que vamos a vivir.
Por
cuatro días locos
te tenés que divertir.
Por cuatro días locos
te
tenés que divertir.
Si en la ruleta usted patina
o si la mina se las
tomó.
No llore hermano por el espiante,
olvide y cante como hago yo.
Por cuatro días locos
que vamos a vivir.
Por cuatro días locos
que vamos a vivir.
Por cuatro días locos
te tenés que divertir.
Por cuatro días locos
te tenés que divertir.
Si una hipoteca o
un documento
lo están poniendo fuera de sí.
Si con su suegra se las ve
negras,
usted se alegra cantando así:
Por cuatro días locos
que
vamos a vivir.
Por cuatro días locos
que vamos a vivir.
Por cuatro
días locos
te tenés que divertir.
Por cuatro días locos
te tenés que
divertir.
Si usted ha tirado una cana al aire
y llega en copas tarde
a su hogar.
Si su patrona protesta y grita
usted musita este cantar:
Por cuatro días locos
que vamos a vivir.
Por cuatro días locos
que vamos a vivir.
Por cuatro días locos
te tenés que divertir.
Por cuatro días locos
te tenés que divertir.
Música: José Bohr
Letra: José González Castillo
A los chirridos del rodar del carretón
y que
despiertan al guardián chajá,
el alma en pena del boyero va
rumbo a los
pagos por el cañadón.
Y al sonsonete dormilón de su silbar
con que el
pretende reanimar al buey,
leguas y leguas traga en su rumiar
la yunta
yaguaré.
Ningún apuro tiene él en llegar,
pues lo dice su canción:
que no hay distancias para fatigar
los bueyes de la ilusión.
"Quien
diga que no hay querencia
que lo pregunte a la ausencia."
Y sigue el
pobre con su carretón
la huella del cañadón.
Pero no queda nada ya
del rancho aquel
que hace seis meses al partir dejó.
Como un pampero
todo se llevó
la mala racha de la auseneia cruel.
Y al sonsonete
dormilón de su canción,
con que él quisiera reanimar su fe,
vuelve a
tirar del viejo carretón
la yunta yaguaré.
Ningún apuro tiene ya en
correr
pues lo dice su canción:
que no hay pantano para detener
el
carro del corazón.
"Mal viento es el de la ausencia
cuando sopla en la
querencia."
Y sigue el pobre con su carretón
la huella del cañadón.
Música: Carlos Vicente Geroni
Flores
Letra: Benjamín Tagle Lara
(zamba)
Se oye tristón el silbido
del boyero a la distancia
y a un perro desde una estancia
contestar con el aullido.
Solloza el
viento al oído
la queja de los molinos.
Y allá cortando caminos
se
dibuja la silueta
de una pesada carreta
que tiran bueyes barcinos.
(recitado)
¡Huella, huella Perezoso!...
¡Que se sale del
camino!...
¡Cuidado con ese pozo!...
¡Cachaciento, guay barcino!...
Lará, lará...
Y a los gritos del boyero
que va al yugo
picaneando,
pisan los bueyes salvando
los peligros del sendero.
Se acerca la madrugada,
y por detrás de la loma
el sol la
puntita asoma
como roja llamarada.
De la florida enramada
surge un
concierto de trinos.
Y allá va por los caminos
perdiéndose la silueta
de una pesada carreta
que tiran bueyes barcinos.
(recitado)
¡Huella, huella, Perezoso!...
¡Que se sale del camino!...
¡Cuidado
con ese pozo!...
¡Cachaciento, guay Barcino!...
Lará, lará...
No se duerma compañero,
porque ya vamos llegando...
¡Oiga el
canto del jilguero
la madrugada anunciando!
Lará, lará...
(recitado)
¡Primavera, verano... juntos, viejo buey!
¡Ya estamos
cerca de las casas, compañero!...
¡Por ahí muchachos!...
¡Bueno!...
¡Huu... huu!...
¡Buenas tardes, don Romualdo!...
Música: José Tinelli
Letra: Enrique Cadícamo
¡Afuera es noche y llueve tanto!...
Ven a mi lado, me
dijiste,
hoy tu palabra es como un manto...
un manto grato de amistad...
Tu copa es ésta, y la llenaste.
Bebamos juntos, viejo amigo,
dijiste
mientras levantabas
tu fina copa de champán...
La historia vuelve a
repetirse,
mi muñequita dulce y rubia,
el mismo amor... la misma
lluvia...
el mismo, el mismo loco afán...
¿Te acuerdas? Hace justo un
año
nos separamos sin un llanto...
Ninguna escena, ningún daño...
Simplemente fue un "Adiós"
inteligente de los dos...
Tu copa es
ésta, y nuevamente
los dos brindamos "por la vuelta".
Tu boca roja y
oferente
bebió en el fino bacarát...
Después, quizá mordiendo un llanto,
quedate siempre, me dijiste...
Afuera es noche y llueve tanto,
... y
comenzaste a llorar...
Música: Enrique Cadícamo
Letra: Enrique Cadícamo
Por las calles de la vida
nos perdimos vos y vo.
Quién se va a olvidar las penas
cuando esas penas
son como
antojos...
Quién se va a tragar el llanto
cuando ese llanto
sube a
los ojos...
Ella está en mis tristes días...
Ella está en las negras
noches de mi drama...
Y ella está en mi vida oscura
como una pura
copa de alcohol.
Por las calles de la vida
nos perdimos vos y
yo...
Ya no tendrás que esperar
y que llorar
de madrugada...
Ya no tendrás que sufrir
rencor por mis
calaveradas...
Ni el
pañuelo que planchabas con amor
coqueteando en mi bolsillo lo pondrás.
Ni ese beso de enojada
que al regresar
siempre me dabas...
Hoy
te falta todo aquello
y a mí tu corazón.
Por las calles de la vida
nos perdimos vos y yo...
Quién me va a decir: ¡Olvide!...
Si
aunque la olvide
la llevo adentro...
Quién me va a decir: ¡Borrala!...
Si me acorrala
mi sufrimiento.
Nunca, nunca se me olvida...
Ya
mi vida se ha hecho un nudo con su vida...
Y hoy mis sueños se derrumban
sobre la tumba
de esta pasión.
Por las calles de la vida
nos
perdimos vos y yo...
Música: Mariano Mores
Letra: Rodolfo Taboada
Remotos acordeones
despliegan en la noche
sus
pájaros de brumas
y un coro de fantasmas
que gritan en las sombras
preguntan y preguntan,
preguntan por qué lloro,
preguntan por qué
canto,
por qué no la maldigo,
por qué la quise tanto... tanto...
Yo sólo sé que fue el remanso de mi vida gris,
que en el calvario de
mis días fue una tibia luz,
que bendigo esta negra cruz,
que está
aquí... y está ausente...
y sangra en mis labios desesperadamente.
Las sombras implacables
jugando con mi angustia
me acosan y
preguntan,
preguntan por qué en vano
la espero todavía;
por qué vivo
soñando
que alguna vez fue mía... mía...
Música: Rodolfo Sciammarella
Letra: Luis Alonso
¿Por qué me das dique, señora de grupo,
que nunca
supiste lo que es un querer?...
En los arrabales se canta la historia
del vicio enfermizo que diste a vender.
¿Por qué me das dique? No
pierdas el tiempo
si sé que andás cola, muy cola por mí,
si en más de
una vuelta tendrás que acordarte
del hombre que supo jugarse por ti...
Metele a los mangos, perdé los sentidos,
en farras, en tangos y en
loco burdel...
viviste engrupida de falsa grandeza...
tapás tu pobreza
con vano oropel...
¡Metele a la vida! sacale partido,
cambiando de
nido, de pilcha y gavión...
Total a tu pinta, ya poco le falta
pa’ ser
de las tantas que van al montón...
¿Por qué me das dique, al pasar
mostrando
fuleros bacanes que tallan de a cien?...
Tal vez has pensado
que a mí me dio bronca,
saber que has vendido tu cuerpo otra vez...
¿Por qué me das dique, si solo mis besos,
será lo más puro que habrá
en tu vivir?...
Y cuando la biaba sientas de los años,
señora de grupo,
pensarás en mí...
Música: Herminia Velich
Letra: Manuel Meaños / Juan Velich
Yo soy reo sin ambiente,
no caí por una mina
ni me
sepultó en la ruina
el ser taura o gigoló.
No fui guapo prepotente
de una fama comentada
que, una noche en la cortada,
un rival me
destronó.
Yo soy un pobre reo
sin cuento ni leyenda,
no tengo
quién me venda
cariño ni ilusión.
Es mi único deseo
pasarla en la
catrera,
no tengo quién me quiera
sino un perro rabón.
En mi bulín
mistongo
no hay cintas, ni moñitos
ni aquellos retratitos
que cita
la canción;
no escucho ni el rezongo
de un fuelle que se queja;
no
tengo pena vieja,
ni preocupación.
Observando que la gente
rinde
culto a la mentira,
y el amor, con que se mira
al que goza de poder;
descreído, indiferente,
insensible, todo niego;
para mi la vida es
juego
de ganar o de perder.
Música: Ricardo Luis Brignolo
Letra: Celedonio Flores
La más bonita del barrio
salió para el almacén
sintiendo que a su costado
alguno le hacía el tren.
Palpitó el
apuntamento
y los pasos apuró
quiso correr pero el mozo
entró a
jugar y copó
Tenorio del suburbio que está engrupido
que por él, las
pebetas viven chaladas.
y alardea de triunfos que ha conseguido
con
mujeres, en timbas y a puñaladas.
El barrio lo respeta y entre la barra,
lo que él diga, se puede dar por sentado;
bailarín y buen mozo, sale de
farra
y corre con los gastos organizados.
Pero a la moza su fama no
lo puede entusiasmar
hay otro a quien ella ama y no le puede fayar.
Y
aunque en varias ocasiones airada lo rechazó,
él sigue en sus pretensiones
porque jamás se achicó.
Y él le pide de nuevo que sea buena,
que
ponga sol de amores en sus mañanas,
que vea cómo sufre su enorme pena,
sin tener el consuelo de una esperanza...
Y viendo que ella no le
contesta,
hace cruz con los dedos que después besa.
"Pensalo bien -le
dice- sino por ésta,
te marcaré la cara de oreja a oreja".
Y una
noche hecha de luna se entristeció el arrabal...
sintética noche triste de
crónica policial.
Porque la horrible amenaza se cumplió cobarde y cruel:
la moza lleva una marca por seguidora y por fiel.
Música: Carlos Gardel
Letra: Alfredo Le Pera
Por una cabeza
de un noble potrillo
que justo en
la raya
afloja al llegar,
y que al regresar
parece decir:
No
olvidés, hermano,
vos sabés, no hay que jugar.
Por una cabeza,
metejón de un día
de aquella coqueta
y burlona mujer,
que al
jurar sonriendo
el amor que está mintiendo,
quema en una hoguera
todo mi querer.
Por una cabeza,
todas las locuras.
Su boca
que besa,
borra la tristeza,
calma la amargura.
Por una cabeza,
si ella me olvida
qué importa perderme
mil veces la vida,
para
qué vivir.
Cuántos desengaños,
por una cabeza.
Yo jugué mil
veces,
no vuelvo a insistir.
Pero si un mirar
me hiere al pasar,
sus labios de fuego
otra vez quiero besar.
Basta de carreras,
se
acabó la timba.
¡Un final reñido
ya no vuelvo a ver!
Pero si algún
pingo
llega a ser fija el domingo,
yo me juego entero.
¡Qué le voy a
hacer..!
Música: Eduardo de Labar (h)
Letra: Luis César Amadori
Portero suba y dígale a esa ingrata
que aquí la
espero, que no me voy
sin antes reprocharle cara a cara
el mal que ha
hecho en mi vida su traición.
No tema ¿no me ve que estoy tranquilo?
si
la he seguido para saber
si es cierto que arrastraba mi cariño
con esos
niños en esta garçoniere.
Y diga a esos maulas
sotretas sin nombre,
que aquí hay un hombre
si tienen valor.
Y dígale amigo
que aquí
yo la espero
que aquí yo me muero
por ella de amor.
Dos años han
pasado desde el día
en que llorando llegó hasta mí;
dos años que luché
para salvarla,
para vestirla y pa’hacerla feliz.
Y todo para qué, si es
pa’matarla
para burlarse de mi pasión.
Portero suba y dígale a esa
ingrata
que yo he venido a cobrarle su traición.
Música: Carlos Di Sarli
Letra: Héctor Marcó
Porteño y bailarín, me hiciste tango, como soy:
Romántico y dulzón...
Me inspira tu violín, me arrastra el alma de tu
compás,
me arrulla el bandoneón...
Melancólica casita, suspirando amor,
le di en tus puertas mi querer,
y en tu criolla ventanita recostada al
sol,
rompió mis cuerdas el ayer.
Todo mi drama está en tu voz,
manos
en adiós,
labios en carmín...
Por ella y por su amor me hiciste tango,
como soy:
¡Porteño y bailarín!
Qué importa el sueño,
que a mis
pupilas roban,
las mentidas horas
de bailar sin calma.
¡Qué importa
el miedo
de dar la vida!
Si encontrara el beso,
que me pide el alma.
Hoy se que fueron
Tangos, amor y copas,
Golondrinas locas,
en mi
corazón.
Porteño y bailarín, resuena tango... que en tu voz
hoy vivo
un novelón.
Su aliento vuelve a mi como esa noche que abracé,
su tierno
corazón...
Mlancólica casita de cristal y azul,
si a preguntar vuelve
una vez,
en tu criolla ventanita transformada en cruz,
decile cuánto la
loré.
Una guitarra, un bordonear,
sueños y cantar...
¡Todo se llevó!
Porteño y bailarín, me hiciste tango, como soy,
romántico y dulzón...
Música: Manuel Sucher
Letra: Carlos Bahr
Yo no sé si he merecido este rigor
terrible del
destino
de encontrarte en mi camino.
Sólo sé que en el abismo de este
amor
perdí por tus antojos
mi conciencia y mi decoro.
Todo un ayer
de bien y de trabajo,
pan de un hogar que fue barranca abajo...
Maldición que en este infierno de pasión
me retuerce encadenado
a
tus labios y a tu voz.
Sólo yo sé de mi vida manoseada,
de este
infierno que gané por no perderte,
de este horror de ver pesada en la
balanza
mi conciencia que era honrada
por ganar tus sentimientos.
He
negado los sagrados mandamientos.
He burlado la confianza de mi madre
y
ante Dios y ante los hombres, torpe y necio,
sólo yo conozco el precio
que pagué por este amor.
Yo no sé qué inexorable maldición
me
entrega desarmado
a este amor que me hace esclavo.
Es más fuerte que el
desprecio sin perdón
que en medio del abismo
voy sintiendo por mí mismo.
Todo lo di, brutal, en mi locura.
Todo lo di, respeto, fe, cordura,
y perdido, sin poderlo remediar,
pese a todo y contra todo
cada vez
te quiero más.
Música: Alfredo De Angelis
Letra: José Rótulo
Princesita rubia de marfil
dueña de mi sueño juvenil,
la que pregonando flores
un día de abril,
recuerdo por las calles de
París.
Una rosa roja para usted,
roja como el ansia de querer,
rosas
y claveles blancos,
blancos de ilusión
y sigue la princesa su pregón.
Un cariño y un clavel
para el ojal, para el querer.
El clavel es
de ilusión,
mi corazón rojo punzó.
Y la tarde fue muriendo,
y el
pregón me va siguiendo.
Un cariñito y un clavel,
sólo el clavel, lo que
quedó.
Princesita rubia de marfil,
dónde fue tu risa tan sutil,
junto con tus flores muertas
muere mi ilusión.
Y escucho el eco
tenue de tu voz.
Es como un susurro sin cesar,
que va despertando mi
ansiedad,
es mi fantasía loca
que vuelve a soñar.
De nuevo soy feliz
con tu cantar.
Música: Guillermo Barbieri
Letra: José Rial (h)
Preparáte pa'l domingo si querés cortar tu yeta;
tengo
una rumbiada papa que pagará gran sport.
Me asegura mi dateró que lo corre
un buen muñeca
y que paga, por lo menos, treinta y siete a ganador.
Vos
no hagás correr el yeite, atenéte a mis informes;
dejá que opinen contrario
"Jornada" y "La Razón".
Con mi dato pa'l domingo podés llamarte conforme...
Andá preparando vento; cuanto más vento, mejor.
El bacán que con
empeño
me asegura tanta guita
me ha pedido que reserve
la rumbiada
que me da.
Vos no hagás correr la bola
entre gente que palpita
porque estos datos pulentas
se brindan por amistad.
Dejá que los
entendidos palpiten sangre y aprontes
de toda la parentela de la raza
caballar.
Yo me atrevo a asegurarte que va a ganar al galope
el potrillo
"Patas Blancas", hijo de "Necesidad".
No te violentés al vamos porque la
tirada es larga
y al mirar dos patas blancas cruzando d disco final,
acamalá tu fortuna con treinta y siete por barba...
Después te espero en
el Conte, pa' poderla festejar.
Los amigos se cotizan
en las malas y
en las buenas.
A mí me dieron la chaucha
y la reparto con vos.
Con
esos cuatro manguillos
se acabarán nuestras penas
y entonces sí que
podemos...
¡podemos pensar que hay Dios!
Música: Rafael Rossi
Letra: José Rial (h)
Podés pasar por mi lado como pasastes anoche
inflada
de despotismo, con lirismo de cartel.
Podés pasar por mi lado y hacer de
risas derroche...
como perfecta guaranga estás en tu gran papel.
Saliste
de mi Academia con nociones de cultura:
yo te di los mejorcitos ejemplos de
educación.
Pero ya estoy convencido que por tu cabeza dura
no debí
perder el tiempo en darte tanta lección.
Se cumplieron los afanes
de
tu suplicado ruego
y como el amor es ciego
en tu fibra de mujer,
me
adoraste ciegamente
y tan ciega te sentiste
que una tarde te perdiste
y fue para no volver.
Para mí no has pelechado... Sos siempre la
misma cosa
por mucho que galantees al pasar en tu Renault.
Transparentan
tus modales una moral desastrosa:
podrás cambiarte de aperos, pero de
costumbres, no.
Nosotros hemos tenido un diferente destino:
vos te
fuiste para arriba en placentera ascensión,
yo me quedé empantanado en la
mitad del camino...
¡A vos te ayudó la suerte y a mí, me desheredó!
Primero yo, por más suerte
que te acamale la guita...
Está la
página escrita
de lo que fue nuestro amor...
Y aunque la sigas gozando
entre bacanes dichosos
en la lista de tus cosos,
primero, primero
yo.
Música: Manuel Sucher
Letra: Carlos Bahr
Yo sé que aunque tu boca me enloquece
besarla está
prohibido sin perdón.
Y sé que aunque también tú me deseas,
hay alguien
interpuesto entre los dos.
Quién pudo presentir que el verdadero amor
nos golpearía de este modo el corazón;
ya tarde, cuando estamos sin
remedio,
prisionero de la equivocación!
El deseo nos junta
y el
honor nos separa...
y aunque amar no es disculpa,
que salve de culpa, el
amor...
tu destino es quererme,
mi destino es quererte.
Y el destino
es más fuerte
que el prejuicio, el deber y el honor...
De otro brazo
andarás por la vida,
pero tu alma estará donde estoy...
Por prohibido
que sea
que en mis brazos te tenga!
En el mundo no hay fuerza que pueda
prohibir
que te quiera...
y me mate este amor.
No es culpa si la
vida en su designio
cruzó nuestros caminos al andar.
Ni es culpa si este
amor que está prohibido
ha entrado en nuestras almas sin llamar.
Debemos
doblegarnos y sufrir los dos
por esta amarga y más que cruel separación...
Mas nunca el corazón podrá, aunque queriendo,
renunciar al derecho de
este amor.
Música: Daniel Claudio García
Letra: María José Demare
Aburrida de hombres, de años y desengaños,
me sacan al
mundo, a la lluvia, al invierno
una cita más, un posible trabajo,
lo
primero que supe: yo le doblo la edad.
Sus sueños enormes, iguales a los
míos
las horas no encuentran sentido y se van
adivino sus ganas de chico
atrevido...
Y me tiro sin red en el mar de sus ojos prohibidos.
Y
tan pronto me encuentro en sus brazos
me burlo del tiempo y de mí,
por
suerte descubro que al fin no sé nada
y me entrego a su boca y a él.
Y
tan pronto me encuentro en sus brazos
y me gusta dejar en su piel
con mi
boca un dibujo... Para que me recuerde
cuando ya, no se acuerde de mí.
Comienzo a olvidarlo, apenas me doy cuenta
que no quiero otra cosa
que mi cama con él,
ya no entiendo nada , pienso que estoy loca
¿Serán
las cervezas que recién me tomé?
El teléfono suena, el deseo me enciende,
me abro soy noche, y tras la noche más noche,
escribo los espejos con
lápiz de labios,
tu nombre, el mío y al lado prohibido.
Música: Anselmo Aieta / Rafael
Tuegols
Letra: Francisco García Jiménez
Príncipe fui, tuve un hogar y un amor,
llegué a gustar
la dulce paz del querer;
y pudo más que la maldad y el dolor
la voluntad
de un corazón de mujer.
Y así llorar hondo pesar hoy me ves
pues para
luchar no tengo ya valor;
lo que perdí no he de encontrar otra vez,
príncipe fui, tuve un hogar y un amor.
Y hoy que deshechos mis
sueños bellos
mi pie las calles sin rumbo pisa,
cuando les digo que he
sido un príncipe
los desalmados lo echan a risa;
cuando les digo que fue
la muerte
quien de mi trono se apoderó,
cómo se ríen de mi desgracia y
es mi desgracia su diversión.
¡Loco! me dicen los desalmados,
y
siento por todos lados: ¡loco... loco!
Esos que me insultan al pasar
Nunca, nunca mi recuerdo han de empañar.
Porque está aquí, dentro de
mi, la verdad,
y no han de ver la imagen fiel que quedó.
¿Querrán robar?
Intento vano será.
No han de robar lo único que se salvó.
Y si perdí
todo el poder que logré,
quién ha de impedir que diga en mi dolor:
Príncipe fui, si que lo fui, no soñé.
¡Príncipe fui: tuve un hogar y un
amor!
Música: Roberto Medina
Letra: Roberto Medina
Con veinte abriles me vine para el centro,
mi debut
fue en Corrientes y Maipú;
del brazo de hombres jugados y con vento,
allí quise, quemar mi juventud...
Allí aprendí lo que es ser un
calavera,
me enseñaron, que nunca hay que fallar.
Me hice una vida
mistonga y sensiblera
y entre otras cosas, me daba por cantar.
Cabaret... "Tropezón"...,
era la eterna rutina.
Pucherito de
gallina, con viejo vino carlón.
Cabaret... metejón...
un amor en cada
esquina;
unos esperan la mina
pa' tomar el chocolate;
otros facturas
con mate
o el raje para el convoy.
Canté en el viejo varieté del
Parque Goal,
y en los dancings del viejo Leandro Alem;
donde llegaban
"chicas mal de casas bien",
con esas otras "chicas bien de casas mal"...
Con veinte abriles me vine para el centro;
mi debut fue en Corrientes y
Maipú.
Hoy han pasado los años y no encuentro,
calor de hogar, familia y
juventud.
Música: Benjamín Tagle Lara
Letra: Benjamín Tagle Lara
¿Dónde está mi barrio, mi cuna querida?
¿Dónde la
guarida, refugio de ayer?
Borró el asfaltado, de una manotada,
la vieja
barriada que me vio nacer...
En la sospechosa quietud del suburbio,
la noche de un triste drama pasional
y, huérfano entonces, yo, el hijo
de todos,
rodé por el lodo de aquel arrabal.
Puente Alsina, que ayer
fuera mi regazo,
de un zarpazo la avenida te alcanzó...
Viejo puente,
solitario y confidente,
sos la marca que, en la frente,
el progreso le
ha dejado
al suburbio rebelado
que a su paso sucumbió.
Yo no he
conocido caricias de madre...
Tuve un solo padre que fuera el rigor
y
llevo en mis venas, de sangre matrera,
gritando una gleba su crudo rencor.
Porque me lo llevan, mi barrio, mi todo,
yo, el hijo del lodo lo
vengo a llorar...
Mi barrio es mi madre que ya no responde...
¡Que digan
adónde lo han ido a enterrar!